Nuevos o viejos fantasmas

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Un nuevo fantasma recorre Europa- aunque  ateniéndonos al pasado reciente del viejo continente no lo sea tanto-. Hablamos del racismo y la xenofobia, bolígrafos ambos con los que  se han escrito los capítulos más negros de nuestra dilatada historia. No hay duda de que son episodios que creíamos que no se volverían a ver ni a repetir, pero no nos subestimemos, somos capaces de eso, y mucho más, sólo hay que proponérselo. Al fin y al cabo, la memoria es muy frágil.

Para más inri, la medida de expulsión de los gitanos proviene de un país clave en la construcción europea y en la posterior modelación de las señas de identidad de la Unión Europea, Francia. Más confusión, más desconcierto. Sin embargo, hay que ser inteligentes e interpretar la medida como lo que es, un nuevo esperpento político de Sarkozy para ganar popularidad, no es novedad,- Berlusconi ya ha demostrado ser un fan de estas medidas y se le sigue permitiendo-. Como tampoco lo es el que cada vez que el presidente francés se encuentra en horas bajas se saque un conejo de la chistera. Ya lo intentó el pasado julio, cuando ordenó la incursión militar de sus servicios de inteligencia en el país de Malí para intentar liberar al ciudadano francés retenido. Estrépito fracaso, sobretodo cuando un mes después el gobierno español consigue la liberación de los dos voluntarios retenidos . No puedo evitar pensar que si lo anterior hubiese salido bien y que si además, no hubiese salido a la luz el caso de L”Oreal, los gitanos seguirían en Francia. Vaya ideas que se me ocurren, desde luego.

Siguiendo en la misma línea de análisis puedo atreverme a predecir que Sarkozy no continuará con las expulsiones. No será debido a la vergonzosa respuesta de la UE, temerosa de enfrentarse a un país como Francia y acrecentar a su vez el desengaño europeo, sino más bien, porque económicamente es una operación ruinosa y que, por supuesto, no resuelve el problema.

No hay duda de que Sarkozy es un político hábil que sabe moverse en el fango de la actual memocracia.  Lo mismo expulsa a los gitanos para acrecentar su popularidad entre el electorado más derechista, como se erige en defensor y descubridor de la tasa Tobin para ganarse al electorado progresista. Pero lo más triste es que este tipo de políticas y políticos  tienen éxito. Y no hay duda de que si Sarkozy se atreve a expulsar a los gitanos es porque, ya no sólo en Francia, sino en toda Europa,  existe un sentimiento de repugnancia hacia la mayor minoría europea. En sus países de origen ( Europa Central) son perseguidos, asesinados y acusados de los todos los males de los mismos. En Hungría, por ejemplo, son perseguidos literalmente por partidos considerados democráticos como el JOBBIK y su brazo paramilitar -recientemente ilegalizado-. Se pensaba que el ingreso en la Unión de dichos países traería una mejora de su situación, nada más lejos de la realidad.

No seré yo el que venda soluciones simplistas y rápidas al problema gitano, eso sólo acrecienta el problema. He trabajado con ellos y soy consciente de la dificultad que entraña trabajar para su integración. Se requiere de un monumental esfuerzo al que no estamos dispuestos ninguna de las dos partes. Sin embargo, por lo aprendido de mi propia experiencia, puedo decir que hace falta, para empezar, mucho más tiempo y recursos. Un trabajo integral que no se refiera sólo al colectivo de los gitanos , sino a todo su contexto social. La UE necesita afrontar el reto, sino carecerá de cualquier tipo de legitimidad moral para dar sus habituales lecciones.

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