“Cibeleando”

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Cibeles era para mi un sueño, hasta que lo cumplí. El día de la inauguración tuve la suerte de poder asistir como espectadora al nuevo “CIBELespacio“que han organizado este año en el recinto ferial de IFEMA. La verdad es que me decepcioné un poco al entrar, pensaba que iba a ser un espacio con mucho mucho encanto, lleno de prendas, tejidos, complementos, vídeos con las obras de los diseñadores, fotografías de los procesos de creación de las prendas o de las fábricas en las que se realizan todas las colecciones que se presentaban en esta 52 edición de Cibeles Madrid Fashión Week. Pero me equivocaba, lo que aparecía delante de mis ojos eran muchos stands de diferentes marcas promocionando sus productos.

Siempre me ha llamado la atención el mundo de la moda porque hay que tener mucha sensibilidad para saborear toda la historia que tiene una prenda, desde sus orígenes en la mente o en papel hasta su materialización mediante los tejidos y la mano del diseñador y las modistas. Es como todo, cuando sabes la historia que lleva detrás una persona, situación o cosa te familiarizas con ella y te resulta más atractiva. En este sentido también me interesa muchísimo todo lo que se lleva a cabo desde la Campaña Ropa Limpia-SETEM, ya que en el proceso de elaboración de cualquier prenda la ética debería estar por encima de la estética.

Pero cuando entré en Cibeles no encontré nada que me llamase la atención tanto como para querer impregnarme de ello, me pareció una feria más, dedicada a la promoción y venta de productos.

Ese mismo día estuve en un dos desfiles y he de reconocer que me encantó la escenografía que recrearon y la música que acompañaba a cada pase de los diseñadores, pero la única forma de encontrar la esencia de esa “feria de la moda” es vivendo la experiencia desde el backstage. Ahí fue donde descubrí todo lo que hábía imaginado, diseñadores corriendo de acá para allá junto a sus asistentes de peluquería y maquillaje, modelos saliendo de la pasarela a ritmo de ave para poder cambiarse de prenda y llegar a tiempo, periodistas y estilistas sin parar de moverse, buscando el momento oportuno para poder realizar bien su trabajo y un largo etc.

En ese momento me sentía orgullosa de pertenecer a ese pequeño colectivo cibeliano, pero sólo cuando estaba detrás de Bambalinas, porque es donde realmente se observa la esencia de la moda.

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