La Perversión de la Democracia: la sociedad del “bientener”

by

Para David Hume resultaba sorprendente como “los muchos son gobernados por los pocos”. Sin duda que su apreciación merece una reflexión que, aunque sería tema para una tesis doctoral, yo sólo pretendo ofrecer un escueto análisis que, por lo tanto, estará sujeto a errores y simplificaciones deliberadas

Se entendía en la antigua Grecia que la Democracia era el gobierno del pueblo como administrador directo de su soberanía. La historia política desde entonces ha sido la de la progresiva exclusión del pueblo del ejerciciodel poder y de cómo convencer al mismo de que, en realidad, seguía siendo el administrador de su poder.

Dicho proceso que en síntesis va de la mano de la expansión del sistema económico capitalista que encuentra en el la Democracia representativa la mejor manera de expandirse y consolidarse, tiene como momento histórico clave la Independencia americana y el sistema de gobierno resultante del mismo, que no es otro que la Democracia representativa bajo la forma de un sistema republicano de gobierno. En líneas generales todoslos sistemas políticos que hoy en día se consideran democráticos derivan del sistema americano

En su momento la intención de los padres fundadores de la “democracia” americana no fue la de crear un sistema de gobierno del pueblo, sino más bien la de excluir al mismo del ejercicio del poder en la creencia de que la administración del poder debe estar en manos de personas inteligentes y eficaces creando, por tanto, un sistema superior. Se consideraba entonces que el pueblo no estaba en condiciones de administrar el poder y que lo mejor para el país era el gobierno de unos pocos.

Esta progresiva exclusión del pueblo se fue fundamentando en los derechos y seguridades que el Estado proporcionaba al pueblo, aunque conviene recordar que pocas conquistas sociales han emanado del Estado, más bien, ha sido el pueblo el que las ha reclamado y el Estado sólo las ha sancionado. Es decir, era la ciudadanía activa y organizada la que “tiraba” del Estado en materia de conquistas sociales, utilizando para ello los estrechos canales que el pueblo tenía para participar en el ejercicio del gobierno que podríamos resumir en la toma de la calle para hacerse escuchar.

Otro elemento fundamental en la progresiva legitimación de la Democracia representativa han sido los medios de comunicación, sería imposible entender el proceso sin atender a la ascendente influencia de los medios de comunicación en la llamada opinión pública y como la misma se ha convertido, a su vez, en uno de los pilares de legitimación del sistema democrático actual. Poca gente deuda hoy en día de esta influencia de los medios pero no tanta son conscientes de la convivencia actual entre medios, política y poder económico. Pero esto es tema para otra ocasión.

Hasta no hace mucho los niveles de tolerancia del pueblo para con su Estado han sido más o menos aceptables, pero parece que los buenos tiempos se están terminando, básicamente porque el Estado ha dejado de cumplir sus promesas al verse absorbido por el poder económico y los intereses de éste. En consecuencia, el poder político ha dejado de representar a los intereses de los ciudadanos para plegarse a los intereses de los grupos económicos, que han sido los grandes beneficiados del proceso de globalización neoliberal, y cuyas consecuencias empezamos a sufrir. A su vez, los grandes perjudicados son también bien visibles, los pueblos depauperados del sur que sufren de manera multiplicada los efectos del proceso descrito.

Pero resulta también necesario repartir responsabilidades hacia la llamada sociedad civil que, en esencia, se ha sentado cómodamente en su sofá en la creencia de que ya todo estaba conseguido y asegurado, nada más lejos de la realidad. El sistema ha convertido a los ciudadanos en consumidores y a la sociedad del bienestar en la del “bientener”. En definitiva, el actual sistema democrático sólo es viable si existe un pueblo inquieto y en constante estado de alerta.

No pretendo que se me tilde de antidemocrático, ni mucho menos. Simplemente creo que en estos tiempos en los que los políticos se han adjudicado el gobierno de las palabras, resulta necesario clarificar los conceptos y llamar a las cosas por su nombre. Asimismo, sólo pretendo advertir sobre el crucial momento que estamos viviendo en tanto en cuanto esta en riesgo todo lo que tras largos años de movilización social se ha conseguido.

Pero, por encima de todo, pretendo que reflexionemos sobre lo que somos como sociedad civil y sobre la democracia que tenemos. O dejamos de pensar en el “sálvese quién pueda” o nos irá mal a todos.

Moncho Gelabert.

Ciudadano,Socio y voluntario de SETEM y voluntario de Círculo Solidario Cantabria

Anuncios

Etiquetas: , ,

2 comentarios to “La Perversión de la Democracia: la sociedad del “bientener””

  1. miguelganzo Says:

    Muy interesante artículo Moncho, y tienes razón en que tenemos que asumir una parte de las responsabilidades nosotros, la sociedad civil. Si el estado da marcha atras nada nos impide a nosotros, cooperando, dar marcha adelante y ocupar los espacios y la legitimidad que el estado abandona. Tengo pendiente escribir un artículo aquí en La Comunidad Setem sobre Skattungby, un pueblecito sueco donde está ocurriendo precisamente eso. Donde el estado se marcha dejando “huecos” (p.ej. el cuidado de los ancianos y la escuela publica) surgen cooperativas con gente del pueblo que se hace cargo de esas tareas. Muy interesante. Lo dicho, me toca ponerme a escribir.

    Saludos!

    /Miguel

  2. angeluco26 Says:

    Gracias Miguel.

    Efectivamante hay que mirarse el ombligo aunque al hacerlo nos pueda resultar muy duro.
    Yo, que hasta hace poco era un convencido del Estado, ya que he tenido becas, sanidad y muchas otras cosas, cada vez estoy más convencido de que el Estado se encuntra caducado,obsoleto y vendido. Pero bueno, lo fácil es criticar, como yo hago, y lo complicado es proponer. Por eso espero tu artículo.
    Ánimo.
    Un abrazo

Los comentarios están cerrados.


A %d blogueros les gusta esto: