Mi primer viaje al otro lado del Estrecho

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Aspecto de una ciudad del Norte de Marruecos

Parece mentira lo que te puede abrir la mente un viaje de tan sólo 5 días a Marruecos, un país del Sur que solo se encuentra separado físicamente por unos kilómetros de mar, y que si el día es claro, es fácil alcanzar a ver desde las costas de Andalucía. Pero la distancia física es mucho menor que la distancia cultural e ideológica. Todos somos conscientes de la situación de las mujeres en países de religión islámica, todos sabemos más o menos que las cosas cambian cuando salimos de nuestro país y ponemos rumbo al Sur, pero no todos sabemos que cambian tanto como yo he podido comprobar.

Hasta que no paseas por calles estrechas de las ciudades marroquíes llenas de hombres que te miran de manera inquisitoria y en donde las mujeres son inexistentes hasta que no cae la noche o entras a los mercados de la Medina. Cuando tienes que comprar comida a hombres que esperan famélicos en las costas su turno para cruzar en patera y descubres que en esa costa está la puerta de tu lujoso hotel. Cuando ves cómo se anegan de lágrimas los ojos de un taxista por haberle dado 2 Dirham (unos 20 céntimos de Euro) que sueña con gastar en algo bonito para sus hijas. Hasta que no logras sentir lo que ellos sienten y vives como ellos vives no puedes atreverte a decir que conoces el Sur, y eso que Marruecos es un país al otro lado del Estrecho.

Natalia pensando en las pateras...

Por ello, y tras mi pequeño viaje a Marruecos, te invito a que vivas tu particular aventura de descubrimiento y sensibilización. Y animo a todos aquellos que vais a participar en los Campos de Solidaridad de SETEM de  este año, a pensar lo mucho que vais a poder crecer como personas si yo he conseguido llegar a este grado de consciencia en tan solo 5 días.

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